jueves, 24 de abril de 2008

REGRESO A LA ALDEA DE LOS MUERTOS

Ahí va otro artículo, que nos muestra algunas de las razones que llevan a la emigración de los países pobres, a la vez que nos muestra la situación que viven y la cruda realidad que existe.

ESCAPAR DE LA MISERIA

Un país que fue próspero y hermoso, Zimbabwe, se ha convertido en el reino del hambre y la desesperanza. Miles de sus habitantes quieren huir de un dictador feroz y de la violencia.

Por Ramón Lobo. Fotografía de Themba Hadebe.

El polvoriento paso de Musina entre Zimbabwe y Sudáfrica es la frontera entre la miseria y la pobreza. Muchos zimbabuenses –como la mujer de la fotografía, que con su hijo a la espalda repta a través de la alambrada- huyen del país de Robert Mugabe, el que fuera admirada padre de la independencia, convertido hace unos años en un vulgar dictador que se niega a ceder el poder. Desde los primeros meses de 2000 empezó la ocupación salvaje de las fincas de los blancos por las milicas de Mugabe. Su pésima gestión (se las regaló a sus amigos sin experiencia agrícola) ha provocado el hundimiento del país; un 25% de los 12 millones de habitantes se ha marchado de Zimbabwe. No es sólo el miedo, la violencia, la represión y las elecciones robadas… Sobre todo es el hambre, la desesperanza, el colapso económico absoluto lo que impulsa a la gente a escapar del manicomio en que se ha convertido uno de los países más prósperos y hermosos de África. Hablar de una inflación del 150.000% pude ser una abstracción matemática, pero no lo es si se sabe que un billete de 50 millones de dólores zimbabuense, reción impreso hace unos días, sólo sirve para comprar una barra de pan y que un sueldo de 300 millones sólo da para comprar diez billetes de autobús. Eso este mes, porque al siguiente sólo servirá para cinco.


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